Discurso - Dia del Escribano Uruguayo
1 de diciembre de 2025
Discurso – Dia del Escribano Uruguayo
Quiero
comenzar felicitando a los colegas que cumplen 25 y 50 años de ingreso a la
matrícula profesional, mi mayor admiración y respeto hacia ustedes, así como
felicitar a quienes, como yo, se incorporan este año a esta profesión con años
y años de historia.
Agradezco
enormemente a las autoridades de la Asociación de Escribanos, que me
permitieron compartir estas palabras en representación de mi generación, y no
puedo dejar pasar la oportunidad de agradecer a quienes me permitieron que el
día de hoy yo pueda celebrar este día con ustedes: mi familia.
No
es nada nuevo bajo el sol, de hecho, lo dice nuestra propia Constitución en su
artículo 40, si digo que la familia, en su más amplio concepto, es la base de
nuestra sociedad. Pero creo que también es la base de nuestra profesión, si
bien es la que nos apoyó incondicionalmente para así alcanzar nuestros
objetivos mientras éramos estudiantes, nuestra motivación ante semestres de
arduo estudio, también es aquello que como profesionales tenemos que velar cada
día, en cada actuación, más allá de las formalidades y procedimientos, porque
no podemos olvidarnos, que cada familia deposita en el escribano una gran
confianza en muchos aspectos de su vida, en decisiones importantes, y eso
obviamente, conlleva una gran responsabilidad.
Ahora
bien, hay que tener presente que por lo general el cliente no llega con un
planteo ya resuelto, sino que somos nosotros, conocedores del derecho, quienes
debemos ayudarlo a expresar su voluntad de la forma más certera e inequívoca.
Dicho
esto, más allá del sentido humanista que debemos mantener siempre, es cierto
que en este último tiempo nos han añadido nuevas responsabilidades, y quizá a
quien recién se recibe, o incluso quien piensa estudiar Notariado, le genera
cierto miedo no ser capaz de asumir tantas exigencias sin caer en algún error.
En
este sentido me parece necesario, decirles que no tengamos miedo a
equivocarnos, así como tampoco tengamos miedo a preguntar si no sabemos algo,
pero a lo que sí hay que tenerle miedo es a perder la voluntad de estudiar, de
actualizarnos, de prevenir errores, de reflexionar sobre nuestra profesión, y
de descubrir todo aquello que nos permita ofrecer un mejor servicio para
nuestros clientes, porque siempre haremos un buen trabajo, si lo hacemos con
vocación, buena fe, responsabilidad y compromiso.
No
hay que ver a esta estampida de nuevas tecnologías de las que somos testigos,
como enemigos, sino como una invitación a ser mejores profesionales, debemos
ser capaces de construir un puente entre la tradición y la innovación por el
que pueda caminar nuestra fe pública, y sé que genera vértigo, pero es
necesario. Así como también creo necesario que se fomente el intercambio con
los escribanos al momento de crear nuevas normativas, porque escuchar a quienes
estamos en el ejercicio cotidiano, a quienes aplicamos las leyes, nos va a
permitir sin duda, llegar a un mejor destino.
Ahora
es cuando se me viene a la mente una frase que dice: “un pájaro posado en un
árbol nunca tiene miedo de que la rama se rompa, porque su confianza no está en
la rama, sino en sus propias alas”, así como el pájaro, debemos ser los escribanos:
confiar en nuestra formación y en lo que somos capaces más allá de las
transformaciones que haya que afrontar, porque la esencia del Notariado
permanece en cada uno de nosotros.
De
igual manera, creo profundamente en la camaradería entre escribanos, que por
supuesto hace este camino mucho más ameno, siempre hay un gesto, un consejo, o
incluso solo una palabra de aliento que nos recuerda que no caminamos solos. No
todos los días serán buenos, pero con esfuerzo seguro serán menos difíciles.
Por
eso en estas fechas los invito a que seamos prudentes, seamos protectores de la
palabra justa, continuemos transmitiendo seguridad en la sociedad, en las
familias, y en nuestros propios colegas, asumamos el compromiso por el que
estudiamos y demostremos nuestra capacidad de adaptación ante este mundo que
cada vez es más complejo. Sinceramente espero, estar a la altura de ello.
Gracias,
a todos los que contribuyen para mejorar el ejercicio de esta profesión,
gracias a la Asociación de Escribanos por su incansable labor, su defensa al
colectivo, y su gran presencia en el interior del país, con lo importante que
es esto, gracias a mis estimados profesores, a quien día a día me ayuda a
crecer profesionalmente, a mis amigos y nuevamente, a mi familia, todo es por,
y para ustedes.
Celebremos
con orgullo, por los escribanos que fueron, por los que somos y por los que
serán.
Muchas
gracias.
Esc. Diana Valentina Pereira Sosa
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