Relativismo moral
Importancia de la reflexión ética sobre la moral
En mi interpretación, su importancia radica en la posibilidad de contar con herramientas que nos permitan analizar críticamente las normas morales que existen, por contraposición a asumirlas por la mera costumbre o imposición, y poder determinar, según nuestro punto de vista creado a partir de dicho análisis, aquellos valores morales que consideraríamos válidos o inválidos de forma justificada para utilizarlos en nuestras tomas de decisiones (siendo que estamos condenados a decidir, adoptamos una conciencia más crítica de tales decisiones), mejorando y entendiendo así el trasfondo de nuestras acciones. En tal sentido, tal reflexión nos permite auto-comprendernos y construirnos como personas, así como desarrollar nuestro relacionamiento con los demás, incluso, puede ser beneficioso, desde un punto de vista laboral, para prevenir conflictos y generar una mejor convivencia, puesto que si sabemos el por qué se debe actuar de cierta forma, nos adecuamos mejor al entorno.
Rasgos esenciales del relativismo moral
Los rasgos esenciales son la inexistencia de un código moral con validez universal, esto es porque lo que está “bien” y “mal” dependerá de la moral vigente en cada uno. No hay una verdad absoluta, al contrario, la moral es subjetiva, lo que provoca que varios sujetos en una misma situación pueden tener razón por igual, aunque sus actitudes sean contrapuestas. También, se entiende que este responde a la cultura y a la diversidad de creencias (que influyen en el sujeto), pero no implica que todas ellas sean igualmente válidas, pues hay creencias que pueden ser más verdaderas/justificadas que otras.
Desde mi posición, adhiero al relativismo moral, en tanto me resulta imposible encontrar una moral universal para todos los individuos, pues siempre existirá una perspectiva diferente en al menos un sujeto, y en lo que concierne al resto, que algo esté asumido como bueno/malo no significa que lo sea, meramente es una cuestión de consenso.
Adela Cortina: politeísmo axiológico y pluralismo
La autora pretende combatir el politeísmo axiológico disminuyendo la idea de que los valores morales son “muy subjetivos” adoptando una ética compartida, esto es, que el individuo no adopte una moral cerrada que le impida llegar a un acuerdo con el otro, sino que se busque un mínimo de coincidencia que permitiría la construcción de una sociedad más justa entre todos, pues los individuos no estarían enfrentándose entre sí de forma infructífera (como en los debates televisivos), sino que se crearía una mejor convivencia a partir de cada intercambio (aprender del punto de vista del otro, ampliar mi conocimiento no solo con quienes piensan igual).
Para ello propone el “pluralismo”, para trabajar juntos se requiere de una voluntad común de las personas en cuanto a compartir mínimos morales de justicia, los cuales serán exigibles (ej: respeto a la vida de los demás), y la existencia de máximos morales de felicidad, que pueden ser compartidos o no, donde cabrá solo aconsejar, pero lo más importancia radica en que, a diferencia del politeísmo, allí sí se llega a un acuerdo intersubjetivo.
Fuentes:
La formula mágica del Pluralismo - Adela Cortina.
El relativismo - David Wong

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